Los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, han visitado este martes 20 de marzo la localidad de Adamuz, en cuyo término municipal tuvo lugar el grave accidente ferroviario del pasado domingo. Sus Majestades llegaron al municipio pasadas las 12.30 horas con el objetivo de conocer de primera mano la evolución de la situación y trasladar su apoyo a las autoridades, a los equipos de emergencia y a los vecinos.
A su llegada, los Reyes se desplazaron al puesto de mando avanzado instalado tras el siniestro, donde fueron recibidos por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente; la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero; el presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre, y el alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, entre otras autoridades.
En el acto de bienvenida también se encontraban miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, efectivos de Protección Civil y vecinos del municipio que colaboraron de manera activa en las labores de auxilio a los pasajeros tras el accidente. Felipe VI y Letizia mantuvieron conversaciones con varios de estos vecinos, interesándose por su actuación durante las horas más críticas.
Los Reyes adelantaron su regreso desde Atenas para poder desplazarse hasta Córdoba y visitar la zona cero del siniestro. Nada más llegar, saludaron uno a uno a los responsables institucionales y a los efectivos que participaron en las tareas de rescate, salvamento de las víctimas y atención a los heridos, entre ellos Guardia Civil, Unidad Militar de Emergencias (UME) y bomberos del Ayuntamiento de Córdoba y de la Diputación Provincial. La visita se prolongó durante aproximadamente una hora, más de lo inicialmente previsto, y se desarrolló sin prisas, con especial atención al trabajo realizado durante la noche del accidente.
Durante su estancia, Sus Majestades también quisieron conversar con varios vecinos que destacaron por su solidaridad. El alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno, ejerció de guía durante el recorrido, acompañado en todo momento por la comitiva oficial.
Posteriormente, los Reyes se desplazaron hasta las vías del tren para observar directamente el estado en el que quedaron los vagones tras el descarrilamiento. En la zona, junto al tren de la compañía Iryo, se apreciaba con claridad el punto en el que se produjo el accidente, con varios coches fuera de la vía y algunos de ellos inclinados o volcados. Entre los restos del convoy aún eran visibles numerosos objetos personales de los pasajeros, como maletas, bolsas, libros o calzado, una imagen que evidenciaba la magnitud del suceso.
Finalmente, Felipe VI y Letizia escucharon las explicaciones de los especialistas sobre las circunstancias del accidente y conocieron de primera mano la labor desarrollada por los servicios sanitarios y de emergencia que intervinieron en el dispositivo desplegado tras el siniestro.














